lunes, 14 de abril de 2014

Capítulo 12: Aburrida

Aburrida. Estaba sentada viendo como dormía Sira, que era la chica de la otra noche, a la que habían secuestrado. Su madre, Sofía, era la que me había dicho su nombre. Teníamos que esperar a que se despertara y cuando Sabrina me pidió que saliera de la cocina, me ofrecí a quedarme con Sira para que su madre pudiera descansar. Mientras esperaba a que Sira despertará no podía dejar de darle vueltas a lo que había ocurrido en la cocina.
Flashback
- Estaba preocupado por ti- Soltó mis hombros y se paso la mano por el pelo frustrado.
-Se defenderme sola- Estaba despertando de ese momento extraño y comenzando a indignarme.
-¿Te crees que no lo sé?, yo mismo te he enseñado cosas para que sepas defenderte-Volvió a pasarse la mano por el pelo, esta vez con más fuerza.
-Yo ya sabía cosas- Estaba enfadada, pero sus ojos, su manera de mirarme, con tanta, no sabría describirlo, ¿frustración?, ¿preocupación?, me ablandaron, o algo asi- Pero gracias por preocuparte- Él hizo un amago de sonrisa y se acercó a mi. pero antes de poder acercarse lo suficiente la puerta se abrió, era Sabrina.
-Tengo que informar a Scorpius de algo, ¿ puedes salir un momento?- Me miraba seria, cuando trabajaba era como una persona distinta a esa pequeña ratoncita que veía habitualmente y que se había convertido en mi mejor amiga.
- Claro, es decir, no, yo, mm, me voy- Y me fui cerrando la puerta, me apoyé en ella y suspire, podía oír algo de lo que decían dentro.
- La chica esta estable- cada vez hablaban más bajito- hay que esperar a que des- y dejé de oír. Decidí ir a la habitación de la chica haber si podía ayudar y...
Fin flashback
-Hola- Un susurro me despertó de mi ensoñación, era Sira.
-Hey hola-yo también hablaba en susurro como si cualquier sonido más alto pudiera dañarla- ¿cómo estas?- aproxime la silla a la cama, Sira parecía débil, ella tenía más o menos mi edad, pensar que yo podía ser la que estuviera en esa cama me hacia sentir extraña.
-Mejor gracias- Nos quedamos unos segundos en silencio- ¿Cómo te llamas?
-Sa-Cassiopea- Ella abrió los ojos con sorpresa, o un amago de ella.
- Es un nombre interesante- Sonreí-¿ y el otro chico?
- Scor- Escorpión- Ella sonrió un poco.
-Tenéis nombres extraños- Yo reí y asentí- Es un chico guapo ¿sabes si está con alguien?- Ella se irguió y sentó, parecía estar recuperando sus facultades- Me haré un poquito la víctima. ya sabes- Estaba flipandolo, eso no me lo esperaba- Bueno, ¿ está con alguien?- Iba a responderle cuando se abrió la puerta, era Scorpius.
-Te despertaste, ¿cómo te encuentras?- Ella estaba tumbada ¿ cómo había pasado de estar sentada a tumbada tan rápido?
-Muy débil- Pero que morro le echaba la muy- Te quedarás conmigo ¿verdad?- Ella le había cogido la mano y le ponía ojitos, yo me estaba poniendo enferma.
-No, lo siento- Con cuidado retiro la mano ante la mirada atónita de ella- Vendremos mañana a asegurarnos de que todo está en orden, o bien nosotros, o bien unos compañeros.
-Em ¿estás con alguien?- Toma ya, directa, sin rodeos.
-No creo que sea de tu incumbencia pero si- En ese momento note como si algo me atravesara el corazón, me dolía, y no entendía porque, pero lo que si sabía era que habían sido aquellas palabras lo que habían provocado que sintiera ese dolor- Es ella- En ese momento estaba tan absorta en mi dolor que no me dí cuenta de que él me miraba a los ojos.
-¿¡Ella!?, pero si tiene el pelo como un estropajo, y esos ojos, tan marrones, tan normales, mírala, parece que está absorta y distraída, no te ha dedicado ni una palabra amable desde que habéis llegado, ni siquiera en el coche y- él la interrumpió, y me cogió de la mano provocando que un calor extraño se desplazara desde la mano a todo mi cuerpo.
-Su pelo tiene vida propia, es rebelde como ella, sus ojos son del marrón con pequeñas motas verdes que me recuerdan al otoño que es mi estación favorita, y no me ha dedicado ni una "palabra amable" como dices tú porque es profesional, y durante el trabajo yo soy su superior- La chica lo miró atónita- Puede que ella no sea delgada como tú, pero tiene curvas, puede que no tenga tus ojos azules, pero los suyos me hipnotizan, puede que no tenga un pelo suave y rubio, pero me encanta enredar mis dedos en su maraña de rizos y puede que te creas irresistible, pero créeme, las mujeres que valen la pena son como ella, y nada de lo que digas o hagas hará que prefiera estar a tu lado, ahora si nos disculpas, nos vamos- No le permitió decir nada más. Una vez fuera de la habitación, yo seguía en estado de schok, pero rápidamente mi cabeza comenzó a funcionar, él solo quería librarse de las insinuaciones de la chica, no era ético relacionarse con las personas de las misiones- Novata escucha-Pero no le dejé seguir
-Tranquilo, lo entiendo, solo querías que ella dejará de ligar contigo y dejarle claro que no podrías tener nada con ella- Me dolía, me dolía decirlo, pero yo sabía que era así.
-Exacto- Aunque lo dijo con un intento de sonrisa no parecía convencido- Lo has entendido rápido para ser una novata- Dentro de mi, por alguna razón esperaba que me dijera algo como "-No, todo lo que dije allí dentro es cierto" o algo así. Yo solo asentí. Y no se pronuncio ni una palabra más en todo el trayecto a casa, ni al entrar, ni al ir hacia el ala de la constelación Escorpión, ni si quiera un buenas noches, era todo muy confuso, y por alguna razón, al tumbarme en la cama, no pude evitar que un conjunto de lágrimas recorrieran mis mejillas sin razón aparente, seguramente fuera el cansancio, si, seguramente. 

Capítulo 11: Tranquila

Tranquila. Al menos en parte. La chica había despertado.
-Somos guardaespaldas privados- Scorpius explicaba mientras yo conducía- Nos contrató tu padre después de que desaparecieras- Ella asintió aunque no parecía muy convencida.
-¿Por qué me duele la cabeza y me siento sin fuerzas?
-Droga- La mire por el retrovisor al responderle- Burundanga seguramente, ya hemos enviado un médico a tu casa.
-¿Y la-las personas que me secuestraron?-Yo sonreí maliciosamente.
-Ya nos hemos encargado de eso- Al mismo tiempo que lo decía encendí la radio.
-"Se ha encontrado a uno de los traficantes más escurridizos de Europa en el local Zafiro. Lo encontraron sin ropa y con un gran corte en la frente- Yo volví a sonreír con malicia- rodeado de cocaína, se cree que pudo ser un intento fallido de compra de droga. Fue descubierto debido a un amago de incendio, les iremos informando de más a medida que"- y apague la radio y el coche, habíamos llegado a la casa. Era un chalet, vivían bien. Scorpius cogió a la chica en el colo, a modo princesa, estaba tan cansada que no podía ni sujetarse al cuello de él. Timbre a la puerta y escuche varios pasos rápidos, como si dos o tres personas corrieran hacia la puerta, que se abrió de golpe. Allí había una señora rubia con cara de haber llorado hasta quedarse sin lágrimas y un hombre con pelo cano y corto, con cara de horror y decepción.
-¿Que que-quería señorita?- La mujer dio la vuelta dispuesta a irse.
-Soy una de las agente encargada de encontrar a su hija- Ella se giró con brusquedad para mirarme y él abrió mucho los ojos- y aquí esta- Me hice a un lado para que vieran a Scorpius acercarse con la chica- Esta viva y esta bien, pero tendrá que ser revisada por nuestra médica, que ya me han informado que esta aquí- La madre se derrumbó de rodillas y volvió a llorar mientras el padre intentaba levantarla.
-Gracias- Él me miro directo a los ojos- De verdad, gracias- Yo sólo sonreí  y me agaché para ayudarle a levantar a su mujer.
-Es mi trabajo señor, pero de nada- Scorpius pasó la puerta de entrada.
-¿Dónde esta Sabrina?- El padre reacciono.
- Por favor, siganme- y eso hicimos, lo seguimos hasta una habitación que seguramente fuera de la chica, era de color negro y blanco, con una cama matrimonial que lo ocupaba prácticamente todo. Allí se encontraban Sabrina, Gustav y los gemelos de Géminis. Gustav era su verdadero nombre, cuando comenzó a trabajar le dieron el de Géminis pero el se negó a renunciar a su nombre, "Padre" le permitió quedarse, por eso permanecía allí, era la única excepción, nadie sabía porque "Padre" le había permitido quedarse pero a nadie parecía importarle. Scorpius dejó a la chica en la cama y Sabrina comenzó la revisión.
-¿Cómo se encuentra?- A mi lado se había materializado Gustav susurrando.
-Siempre haces igual, eres un armario ¿cómo no te he visto acercarte?- Le susurre con intención de grito y falsa indignación, el se empezó a reír y cuando parecía que me iba a decir algo fue interrumpido.
-Novata tengo que hablar contigo,¿ te importa que os interrumpa Gustav?- Él negó con la cabeza y sonrió, Scorpius salió de la habitación y yo le seguí, fuimos hasta lo que debía de ser la cocina y una vez allí cerró la puerta. Se apoyó en la encimera y me miró fijamente a los ojos.
-¿¡Se puede saber en que estabas pensado!?,¿¡Sabes lo peligroso que pudo haber sido!?, ¡Cualquiera te pudo haber visto!- Me sorprendió.
-L-lo siento, yo, yo puse la misión en peligro y- Me interrumpió estrepitosamente
-¡Te pusiste a ti en peligro!- Me agarró con fuerza de los hombros- Estaba preocupado por ti.

jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 10: Confiada

Confiada. Confiaba en mi misma y en mis posibilidades. Me dirigí hacia el traficante que acababa de llegar por la puerta, por la cintura tenía agarrada a la chica que supuestamente estaba secuestrada aunque en aquel momento parecía sumisa, estaría bajo el efecto de alguna droga, posiblemente burundanga, llamada común mente la droga del violador. Me acerque con mi mejor sonrisa.
-¿Te gustaría divertirte?- El sonrió.
-¿Qué te hace pensar que no me divertiré suficiente esta noche?- Yo me acerque más y le mire directo a los ojos mientras humedecí el labio inferior.
-Tienes que ser un hombre que no despreciaría grandes oportunidades- agg- y tienes un brazo libre- el rió.
-Me has convencido- me agarró de la cintura y nos dirigimos a la zona VIP, en un reservado con cortinas, las tres nos metimos dentro y dejo un guardaespaldas fuera. No tardo mucho en intentar meternos mano, y digo intentar por mi parte porque por la de la otra chica se dejaba hacer, definitivamente estaba drogada. No podía soportar aquello mucho más pero vi la señal, tres movimientos de la tela de las cortinas, aproveche que el traficante estaba babeandole el cuello a la otra chica y cogí la mano que tenía en mi rodilla y se la retorcí hacia atrás estampandole la cabeza contra el cristal de la mesa, que se rompió, seguramente le quedaría una bonita cicatriz, después la llave del sueño, aunque decidí que no era suficiente, con toda la rapidez que pude que pude le deje en boxers, abrí un poco la cortina y allí estaba Scorpius fingiendo ser un guardaespaldas.
-Ya esta, cógela creo que esta drogada- Él se giró y entró. la cargo cual saco de patatas.
- ¿ Y esa ropa?-Miró al tío- Déjalo, prefiero no saberlo- Salimos dejando las cortinas cerradas y al tío dentro.
- Hay que sacarla sin que parezca que la estamos secuestrando- La sujeto por la cintura haciendo que se apoyara en él, yo hice igual. Fuimos hacia la puerta y como predije uno de los armarios nos paró. No le hizo falta preguntar nada, con la cara que nos puso lo pregunto todo.
-Bebió de más y se ha mareado, por favor, puede ocurrir una desgracia si no nos deja salir- El armario cambio rápidamente su cara y se hizo a un lado.
-Has sido un poco dramática de más- Al girar la esquina la volvió a cargar como un saco de patatas.
-¿Se te ocurrió algo mejor a ti?- Llegamos al coche- Avisa de que vamos yo la colocó. Nada más abrocharle el cinto escuche un grito desgarrador.
-¡FUEGO!- Cerré la puerta y me monte donde el conductor.
-¡Sube!- Él se había quedado petrificado al escucharlo.
-¿Qué has hecho?- Sin que hubiera cerrado la puerta acelere y derrape para girar, metí quinta y acelere, pasamos por delante del local y había un chica llorando.
-Relájate, está calculado- Frene un poco al entrar en una calle algo más concurrida.
-Eso no te exime de explicarme que has hecho- Bufe.
-Prendí fuego a la ropa del traficante ne el baño de mujeres, y después abrí los grifos de manera que cuando ya hubiera suficiente humo el agua sofocaría el fuego.
-¿¡Pero como se te ocu-
-¿Do-donde estoy?- y aprovechando que estábamos parados en un semáforo ambos nos giramos, la chica estaba despierta, y se podría decir que con plenas facultades.

miércoles, 9 de abril de 2014

Capítulo 9: Sorprendida

Sorprendida. Aquel lugar era enorme, algunos chicos y chicas de otros grupos me habían hablado de ese lugar pero como bien había dicho un chico del grupo Osa Mayor había que verlo para creerlo.
-Bien, ahora debes ir a por el teléfono, y por favor se un poquito más femenina-Se estaba alejando hacia la pista pero le agarre del brazo.
-¿Estas insinuando a caso que NO soy femenina?
-Si-¿¡Pero se podía ser más arrogante!?-No llegas a la punta de tacón de una feme fatal -Ese capullo pedía a gritos una rotura de mandíbula.
-Uy, disculpe ¿por que no lo hace mejor su real majestad?
-Lo primero es que ya iba siendo hora de que te dieras cuenta  de mi importancia-rodé los ojos- y lo segundo es que necesitamos la voz de un hombre.
-A lo mejor eres tan inútil que no eres capaz de ligar con un hombre
.Mira, Novata, yo si quisiera tendría a todos los hombres de este local a mis pies, pero tú necesitas mejorar ese carácter estilo marimacho- ¡Oh!, eso si que no .
-Te vas a enterar capullo- Fui directa a la barra, me posicione de manera que el camarero tuviera una generosa visión de mi escote.
-¿Qué te puedo ofrecer preciosa?- Era el típico camarero que siempre ligaba, con una sonrisa brillante, buen porte, ojos miel dulces.
-Por querer, quiero sexo en la playa.
-Un Sex on the Beach entonces- Se había apoyado con los antebrazos en la barra y cuando se iba a levantar le agarre de la corbata de aquel uniforme tan simple de camisa blanca y corbata negra, y le aproxime hacia mi.
-He dicho que quería sexo en la playa-Humedecí mis labios rojos atrayendo su mirada hacia ellos- pero como he venido aquí a beber y a bailar me tomaré un tequila- él en un principio trago con dificultad y yo aflojé el agarre de la corbata, de manera que cuando fue a por el vaso y el tequila la corbata se escurrió entre mis dedos, cuando volvió y me pasó el chupito con limón y sal, le puse el borde del limón cerca de los labios.
-¿Me sujetas esto?- El mordió o más bien sujeto con los dientes el borde de la monda , cogí la sal la eche en mi mano, la lamí, tome de un trago el tequila y mordí el limón rozando un poco sus labios, el aflojó la mordedura y yo me alejé quitándomelo de la boca.
-Gracias, has sido de mucha ayuda- Le sonreí mientras pasaba un dedo por el borde del labio para parar una gota del jugo de limón.
-Cl-claro- y volví a la pista mientras que el camarero se había quedado allí quieto en estado de shock, en la pista a medida que me acercaba a Scorpius vi como él aplaudía y sonreía con sorna.
-Debo reconocer que eso no me lo esperaba- Sonreí con suficiencia pero ¿porque siempre había un pero con ese hombre?- ¿y el teléfono?- volví a sonreír, saque mi móvil.
-Cuando me dijiste en el coche lo de que necesitábamos un número de teléfono móvil recordé un programa, algo así como una aplicación que me paso uno de los gemelos de Géminis, que permite obtener los móviles más cercanos- Le enseñe el móvil con los distintos números- El primero es el del camarero.
-¿Para qué hiciste todo ese paripe entonces?
- Para demostrarte de lo que soy capaz- miré por encima del hombro- Ya han llegado.

martes, 8 de abril de 2014

Capítulo 8: Decidida

Decidida. Decidida a no ceder.
-No- Acentuaba mi negación moviendo la cabeza de derecha a izquierda.
-Si- Él me miraba desde el marco de la puerta, apoyado en ella.
-No
-Si
-No
-Llevamos así diez minutos, yo te diré "es una orden" y tú tendrás que hacerlo, así que, es una orden.
-No voy a ponerme la ropa de tú ex-novia la cuál me llamó zorita- Me giré indignada
-De acuerdo- Escuche un ruido extraño, y donde antes estaba aquel vestido de cuero negro horroroso ahora había una falda de tuvo negra con cremallera delantera y una camiseta sin mangas y escote cuadrado negra y unos tacones negros sencillos en vez de aquellos ostentosos con lentejuelas y pinchos- Lo elegí yo, es tu tuya, pontela y acabemos con esto de una vez- Lo susurro  mientras sus manos se posaban en mi cintura-Por lo que estoy comprobando- sus labios rozaban intencionadamente el lóbulo de mi oreja- acerté con la talla-Me soltó muy despacio- Tienes diez minutos- y la puerta se cerró. Después de recuperarme de esa situación tan rara comencé a prepararme. Vestirme no me llevó más de dos minutos y maquillarme con lo que él me había comprado tres, no me gustaba ir como una puerta. Aproveche los cinco minutos que me quedaban y me puse a pensar en todo lo que me había pasado, en como mis padres se creyeron que me habían cambiado de la Universidad a la de aquella ciudad que realmente veía poco, en como Sabrina y Isma lo habían dejado porque él se entero de lo que ella hacia y no podía, ni quería entenderlo. Sabrina se había venido a ese lugar alejado de la mano de dios donde trabajaba como médico y estudiaba, ya que ella realmente pidió el traslado de la Universidad.
-Nos vamos ¿ lista?- Me levante y le cogí de la mano que me había tendido, no llevaba allí más de tres meses y mi nivel era bastante, aunque estaba bastante nerviosa, era mi primera "misión". Nos metimos en uno de los muchos coches que allí había, negro, elegante, deportivo, un jaguar creo- ¿Recuerdas el plan?
-Entrar en la discoteca, buscar al traficante, coger a la chica y puerta- Lo dije sin ganas, no sabía cuantas veces me lo había preguntado ya.
-Hubo un pequeño cambio de planes- Suspire con resignación- Necesitamos un móvil, un número de móvil para cubrirnos, ¿podrás encargarte?- El coche freno.
-Sabes que si- Él se bajo del coche y me abrió la puerta tendiéndome la mano, se la cogí y cerré la puerta del coche mientras su mano cambiaba a mi cintura y mi brazo fue a su cuello.
-Eso espero- A medida que nos acercábamos a la puerta nuestros rostros se relajaban, eramos una pareja joven que se una a una de las discotecas más conocidas de la ciudad, íbamos a pasarlo bien, él me susurraba algo al oído y yo me reía como si me dijera algo sobre el final fogoso de aquella noche, el portero con una sonrisa nos dejó pasar, lo que él no sabía es lo que realmente me había susurrado- Que empiece el espectáculo.  

Capítulo 7: Nerviosa

Nerviosa. Estaba muy nerviosa, estaba en el centro de la sala donde había conocido a "Padre". "Padre" era un hombre amigable, con una gran barba blanca y bastante pelo, cano claro. A mi alrededor había varios hombres y mujeres formando un circulo a mi alrededor, con gente detrás de ellos, algunos con tres o cuatro, otros incluso con quince, sólo había tres distintos; la pelirroja con dos chicas detrás, con el pelo teñido de otros tonos de rojo; Gustav con un chico y una chica que parecían gemelos y luego a Scorpius, que no tenía a nadie; sólo faltaba que fuera como la típica película en la que me elegía el único que no tenía a nadie, con ese pensamiento me comencé a reír, a ver, intente evitarlo pero claro, era mucha la tensión y aquello me liberó un poquito, en un vano intento de disimularlo apreté los dientes y miré a "Padre" que pareció entender mi dilema interno y intervino hablando.
-Cada uno de los jefes de grupo te mandará a su mejor contrincante, luego yo decidiré con quien irás, y allí te darán un nombre- Asentí, había estado entrenando desde que había decidido quedarme por miedo a lo que me pudieran mandar hacer, y acerté.
Delante de mi aparecieron siete personas, era uno de cada grupo, exceptuando a Scorpius que se mantenía quieto y observando con los brazos cruzados. Atacaron todos a la vez, agarre el brazo a un tipo grande y lo puse delante de mi en forma de escudo, y a uno que venía por detrás le dí una patada en el abdomen, aplique la llave del sueño a mi escudo y luego al que atacó por la espalda, antes de que pudiera reaccionar una de las pelirrojas me retorció un brazo, lo cual no fue muy efectivo ya que con un simple giro me solté de su agarre y le sujete el pelo arrastrándola por el suelo hasta que se desmayó del dolor, mientras le arrastraba propine varios golpes a través de los cuatro contrincantes que me quedaban y después de soltar el pelo de la chica les hice la llave del sueño a tres de ellos también, para acabar más rápido, pero no me dí cuenta de que me faltaba un contrincante, él lógicamente si se fijo en mi, me agarro por el cuello con intención de ahogarme , levantándome incluso del suelo. En un intento por liberarme alce mis piernas  hasta su cuello obligandolo a agacharse y así tener que soltar mi cuello para no perder el equilibrio, aproveche  y coloque las palmas de las manos en el suelo haciendo el pino y claro soltando las piernas de su cuello, reconozco que era una posición horrorosa y algo dolorosa, al final me puse de pie y de hay le dí una  patada en el mentón  con la que calló redondo. Me dolía una rodilla y me costaba respirar.
-De acuerdo, es una decisión difícil, así que  me retiraré unas horas para decidir a que grupo perteneces-"Padre" se comenzó a levantar.
-Conmigo- El barullo que se había comenzado mientras "Padre" se levantaba ceso. Scorpius se acerco a mi y me miró directamente a los ojos.
-¿Es una broma o algo así?- Hizo su típica sonrisa liberar que me ponía negra.
-Te llamarás Cassiopea- Y mientras se iba al pasar a mi lado me susurro algo- pero para mi seras Novata, suena mejor- y allí todos cuchicheando con la boca abierta, mientras que "Padre" sonreía.

Capítulo 6: Indecisa

Indecisa. Llevaba dos días y seguía sin entender nada, aún no entendía lo que había pasado, y no me dejaba volver a casa, ¿ qué estaba pasando? ¿ qué debía hacer?, para colmo el "bala en el abdomen" no me explicaba nada. Un sonido me sacó de mis pensamientos. Mi móvil.
-¿¡ Qué es eso de que has dejado la Universidad!?- Era Sabrina, parecía algo alterada, al menos por el hecho de que me estaba dejando sorda.
-¿Qué?- Yo aún estaba algo dormida y no me enteraba de nada.
-¿¡Has dejado la Universidad!?
-¿¡He dejado la Universidad!?
-Has dejado la Universidad- Y algo ya más despierta y cabreada me levante de la cama.
-Tengo que hacer algo luego hablamos
-No Sand-Pero colgué y no escuché más, salí de aquella habitación en la que me habían dejada directa hacia los portones de la última vez, y empecé a aporrear la puerta.
-¡Abrid! ¡ABRIDME AHORA MISMO!- Gritaba como si quisiera quedarme afónica de forma voluntaria, pero no pude seguir aporreando por que alguien me sujeto por la muñeca.
-¿¡Qué te crees que haces!?- Otra vez él para mi desgracia.
-¡Tú!-Le señale con el dedo de forma acusatoria-¡Tú vas a darme muchas explicaciones!
- ¡No voy a hacer nada que no me de la gana!
-¡Oh, por supuesto que lo harás!- y me abalance contra él dispuesta a dejarlo sin descendencia, y ahí empezaron los golpes, algún que otro puñetazo por ambas partes, un intento de dislocar un hombro, algo de sangre en el suelo y al final los dos acabamos como en una especie de enfermería rodeados de un silencio incómodo.
-Escorpión
-¿Disculpa?- Él no se había girado en ningún momento desde que había empezado a recoger los utensilios que habíamos utilizado para curar las heridas.
-Mi nombre. El que me dieron, Escorpión- Se giró y me miró esperando una respuesta.
-Cobarde- Sus ojos se abrieron seguramente porque no se esperaba que de entre todas las cosas pudiera decirle esa.
-¿Perdón?
- El escorpión. Es cobarde, se inyecta si propio veneno
-Cuando sabe que no tendrá posibilidades de escapar, es valiente
- Es cobarde- Él solo agachó la cabeza al mismo tiempo que negaba y bufaba.
-Como sea, es por las constelaciones, cada uno de los centrales somos llamados por las constelaciones, cuando te unas a esto
-¿Quien te ha dicho que me uniré?-Hizo un amago de sonrisa y prosiguió como si nada
-Como iba diciendo, cuando te unas a esto, serás elegida por alguien, para entrenarte y tendrás el nombre de una estrella de esa constelación.
-Ah- Un nuevo silencio invadió la habitación- y espera, antes de responder, otra pregunta , ¿ porque me habéis sacado de la Universidad sin mi autorización?- Él sonrió o una mueca de eso, esa típica sonrisa que utiliza la gente que se lo tiene bastante creído.
- Se te sacó por que vales para esto y aquí- hizo una pausa como si buscara las palabras exactas que no lo comprometieran- somos guardaespaldas
-¿Guardaespaldas?- Yo seguía sentada en aquella especie de camilla, y él se acercó, y me quitó con cuidado la pinza del pelo.
-Algo así-Me cogió un mechón de cabello y luego lo soltó.
-Scorpius- Me miró algo sorprendido y confundido- Suena mejor Scorpuis.
-Puede ser- Me tendió una goma del pelo que seguramente sería más eficiente para recoger mi problemático cabello, se fue hacia la puerta y antes de salir y sin girarse a mirarme dijo algo en un susurro, diciéndoselo más a si mismo que a mi- Cuando lo dices tú, definitivamente suena mejor- Y allí sentada, con el labio roto y posibles moratones en mi abdomen decidí lo que quería hacer.